Alguna vez has querido ahorcar a alguien?

Si odias las mascotas o si encuentras absurdo el amor a las mascotas, puedes hacer caso omiso de esta entrada.

Nos vemos mañana tigre(sa).

¿Aún aquí? Bien…

Estoy molesto.

Realmente molesto.

Hace dos días la Mamba -mi gata negra- regresó a casa. Se había ausentado un par de días y finalmente apareció.

En cuanto se acercó vimos algo andaba mal… la Mamba tenía un problema en su ojo.

Tenía más de la mitad del ojo salido de su órbita y completamente lastimado.

A un malnacido le pareció divertido lanzarle una piedra mientras la gata estaba echada en la rama de un árbol.

Al menos, eso fue lo que me dijeron los vecinos.

Llamé de inmediato a quien es hoy mi ex-veterinaria, quien se dedicó a decirme que no me podía atender ni ese día, ni el siguiente, ni el siguiente, que le llamara a una colega. Lo hice.

La colega nunca respondió el teléfono: ni el fijo ni el celular.

La llevamos a la primera veterinaria que encontramos y pasó lo que tenía que pasar…

La Mamba perdió su ojo.

El imbécil que tiró la piedra ni siquiera vive en la zona por lo que este hecho quedará impune.

Sé que escribir sobre esto no hará ninguna diferencia para mi gatita… pero siento esta injusticia tan fuerte en mi alma que quise compartirla con quien quisiera escuchar.

Gracias por leer este mensaje.

Erick Monzon