Como tratar a los clientes problematicos

Asumamos que quien se mete a emprendedor busca libertad.

(Libertad de hacer algo que le apasiona, de ganar lo que se merece, de disponer de su tiempo como mejor le parezca o de no depender de la buena voluntad de nadie, da igual)

¿Qué sucede en cuanto uno inicia como emprendedor?

Descubren casi de inmediato que esa libertad tiene un precio muy alto.

(Ciertamente, el león no es como lo pintan.)

Las estadísticas nos dicen que es más probable ganar dinero apostando en un casino en Las Vegas que triunfando como emprendedor y muchos, en su afán de incrementar sus ventas, hacen cosas a menudo que atraen clientes bastante menos que espectaculares.

Me refiero a quienes se quejan por todo, regatean por precio, sienten que pueden tratarte como se les antoje porque te dan dinero, se tardan en pagarte, etc.

A pesar que conceptualmente todos dicen que no están para tolerar clientes difíciles, a menudo la necesidad apremia y toleras muchas cosas que no debes tolerar.

Es en ese momento (sobre todo en esos momentos) en que conviene recordar la razón por la que iniciaste.

Un cliente que apesta te drena tu energía.

Te colma la paciencia.

Te hace la vida miserable.

¿Qué hay que hacer cuando llega a nuestras vidas un cliente de este tipo?

Primero, despedirlo.

Segundo, preguntarte ¿qué he hecho yo que ha atraído a este sujeto a mí?

Tercero, Hacer los ajustes para asegurarte de repeler a todos los de su clase.

Es fácil que te tiemble el pulso cuando quieres hacerlo (sobre todo cuando no has hecho crecer tus huevoz)

Pero la vida es demasiado corta como para perderla con idiotas que solo saben amargarte la vida.

Enfócate en crear mejores clientes, no en soportar a los que solo te dan problemas.

Erick Monzon