Cuando cheque grande habla, cheque chiquito se calla

Desde temprano estoy escribiendo mientras el majestuoso British Steel de Judas Priest le da castigo a mis parlantes.

Tengo prisa porque ya casi debo alistarme para salir, así que seré breve.

Hoy y mañana van a ser días increíbles e intensos en una sesión de mentoría con un verdadero crack.

Cariñosamente, nos referimos a él como cheque grande.

Uno sólo de los negocios de este crack produce más de $200,000 por mes en ganancias (verificado por mí y por agencias de auditoría internacionales) sin necesidad de contratar más que una única empleada (que además le ayuda a coordinar algunas cosas en sus otros negocios).

Hasta donde sé, este man es dueño de 18 negocios más.

Así que ya sabes, cuando cheque grande habla, cheque chiquito se calla.

Este fin de semana no haré más que lo que él me diga que haga.

¿Por qué me va a mentorear a mí?

Bueno, no me va a mentorear únicamente a mí. Mis principales socios de negocios y amigos también estarán presentes.

No por nuestra linda cara.

Ni por nuestra inteligencia excepcional.

Te cuento rápidamente algo que tal vez te ayude a enmendar tus malos caminos.

Hace unos meses estuvimos en una convención en la hermosa ciudad de Panamá y durante su participación, cheque grande comentó que estaba listo para enseñar de forma práctica lo que le ha tomado 26 años aprender sobre cómo ser altamente productivo, tener un enfoque a prueba de balas y estar en la cima de la cadena alimenticia.

Esa es la música que nuestros oídos aman escuchar.

Aunque estaban presentes personas de varios países de Latinoamérica, adivina quienes fueron los únicos sujetos impertinentes que -semana a semana- insistieron, preguntaron y jodieron hasta lograr que cheque grande llegara a su país para cumplir con su tan generosa oferta.

Creo que ya sabes la respuesta.

Cosas buenas suceden para quienes tienen la convicción de no aceptar un no por respuesta y la persistencia de ir por lo que quieren hasta que lo consiguen.

No sé cuánto tiempo me lleve internalizar lo que aprenda en estos días.

Pero te aseguro que mis clientes de consultoría brincarán de alegría cuando les comparta mis impresiones.

Algunos creen que luego de recibir mi consultoría express les diré “que te vaya bien”.

Nada que ver con la realidad.

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Feliz sábado

Erick Monzon