El hombre simple cuenta el dinero

Mi suscriptora Eleonora me hace la siguiente observación:

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“Erick, a veces siento que ves por encima del hombro a los medios sociales y solo tienes ojos para el email.

Soy community manager de varias empresas y te digo por experiencia que la retroalimentación que las empresas reciben es muy valiosa, además de permitir una interactividad que es casi imposible con el email.

Te recomiendo te informes más del tema pues podrías quedarte rezagado. Espero no me lo tomes a mal, sólo quiero ayudar.

Saludos”

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Eleonora, para total transparencia confieso que recibo mensajes como éste con bastante frecuencia, así que no te preocupes por mi corazoncito roto.

Hay que ser ciego para no ver las posibilidades que esas plataformas permiten y no sorprende que haya quienes juren sobre los medios sociales.

Por supuesto que tienen su lugar en la cadena alimenticia y he visto un par de negocios exitosos (incluso soy parte de unos cuantos de ellos) basados 100% en Facebook.

A quienes saben usar las redes sociales, sus corazones les palpitan al recibir comentarios instantáneamente, su orgullo recibe esteroides cuando sus posts se esparcen por el mundo y logran apalancarse de forma asombrosa,

Yo mismo tengo un grupo privado en Facebook llamado El Culto a La Persuasión, así que no creas que estoy por encima de usar las redes sociales con fines de negocios.

Pero ante todo, no olvido que soy un hombre simple.

Trato siempre de regirme por principios: y uno de ellos es mantener el control total de mis activos.

Por eso no ignoro las desventajas y los peligros que tu negocio dependa de las redes sociales para subsistir, sin importar cuál sea.

Una de mis premisas es mantenerme lo más eficiente que pueda.

Estar conectado respondiendo al instante a cada tipo que quiera contarme que está deprimido porque un gato se comió a su loro va en contra de mi productividad. Y por eso no me sorprende que muy, pero muy pocos son capaces de monetizar los medios sociales.

No digo que no puedas conseguir un cliente aquí y otro allá…

Pero lograr un flujo constante, creciente y predecible de prospectos calificados que te den dinero mensualmente es otro rollo.

El hecho que la mayoría de los que enseñan cómo hacer anuncios en Facebook ganan más dinero enseñando que poniendo anuncios debe decirte algo.

Pero espera, hay más!

No puedes ignorar que la naturaleza de las redes sociales es fomentar la conectividad de la gente muy por encima de fomentar los negocios.

Por esa razón, aunque las redes sociales sean increíbles, el email es responsable de más transacciones comerciales que Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y tu sabor favorito de medio social combinados.

Una rápida búsqueda en Google te confirmará que estoy en lo correcto.

Para decirlo de forma sencilla: hoy por hoy las ventas las cierras con el email, mi amiga.

Hay una nueva tendencia que busca los cierres via Messenger en mensajes directos usando bots o agentes en vivo. Algunos amigos dicen que desplazará al email en unos años.

Ya veremos. No es la primera vez que escucho esas predicciones y el viejo email sigue vivito y pateando traseros. Después de todo, es una tecnología que lleva alrededor de 20 años con nosotros, está globalmente diseminada y es laboralmente aceptable.

Desgraciadamente, en mi humilde (pero correcta) muy pocos emprendedores comprenden el poder de saber utilizar el email.

La mayoría cree que si no tienen ventas después de mandar un email del tipo “esto es lo que vendo, haz clic aquí y cómpralo”, el email no sirve para hacer negocios.

(Sospecho que son los mismos que creen que Trump ganó por “pura suerte” o tu sabes, los rusos.)

Pues bien, con esto finalizamos el sermón del domingo.

Ahora, el pitch:

Para que tu negocio tenga ese flujo de prospectos calificados del que hablamos arriba, es preciso que seas capaz de crear un marketing que muy pocos saben hacer.

Necesitas tener una oferta que valga la pena y una audiencia con la puedas comunicarte a voluntad que quiera esa oferta.

Si ya tienes eso, estás a pocos pasos de sacarla del campo.

Si no lo tienes, te conviene enfocarte en tenerlo pronto.

En cualquiera de los casos, mi consultoría express de 30 minutos puede ayudarte a ganar claridad de qué es exactamente lo que debes hacer o a quitar capas innecesarias de complejidad que le restan efectividad a tu mensaje o te vuelven más lento.

Muchos consideran que mi consultoría no es barata porque cuesta $150 y otros piensan que es arriesgado pues no te garantizo ningún resultado específico.

Hay una buena razón por la que no garantizo resultados: la razón es que los resultados los produces tu.

Y obviamente, no conozco tu capacidad, tu compromiso, tu estado físico, mental ni emocional, ni tu posicionamiento ni tu capacidad económica ni muchas otras variables clave para ser exitoso en lo que emprendes.

Muchos leen esto y lo toman de forma personal como una ofensa. Por favor no hagas eso; léelo desapasionadamente y verás que es una realidad de vida que nadie puede cambiar.

Otros lo leen y se desinflan. Lo mejor para ellos es mantenerse alejados de los negocios. Triunfar requiere un alto grado de resistencia a la frustración y si eso te detiene, mejor no te compliques la vida y sigue con lo que haces.

Otros lo leen y me ofrecen tratos hermosos como tomar la consultoría gratis y pagarme con los resultados que produzcan (en caso produzca alguno). Esos mejor deberían desinscribirse de mi lista y seguir al gu-gurú de su preferencia.

Finalmente, hay quienes lo leen y dicen “¿Cuál es el siguiente paso?”

A ellos les digo: Envíame un email que diga “iniciemos el proceso de consultoria express” en el asunto y te responderé indicándote el procedimiento.

Feliz domingo.

Erick Monzon