El Motivador Nazi

Hace unos meses nada podía prepararme para imaginar que estaba a punto que… me mostraran el dedo en t.v.!

Debo agradecerle el drama al motivador nazi.

El motivador nazi es un personaje aparentemente inofensivo que trata de ayudarte, guiarte y motivarte. Es un gran tipo mientras estás de acuerdo con todo lo que te dice. Pero… si por alguna razón inconcebible discrepas de lo que te dice, te corrige con firmeza pero con amabilidad… pero… si aún continúas en “rebeldía” comienza a perder su dulzura e inicia su proceso de transformación…

Su semblante pierde la sonrisa, le aparece una vena en la frente y el ceño se frunce…. se arranca la ropa de un solo tirón quedando con el uniforme militar que lleva oculto bajo su vestimenta civil… sus manos comienzan a llenarse de látex negro que le forman sus guantes y tiene el látigo ensangrentado listo para entrar en acción una vez más.

Todo un nazi. De ahí el nombre.

Para no hacerte el cuento largo, estábamos tratando el tema “robadores de sueños” un grupo de 5 panelistas (3 expertos y 2 gu-gurús) cuando -para variar- tuve que decir algo que irritó al personaje en cuestión.

Todo lo que dije era que si el sueño de alguien era ser millonario antes de los 40 años, tenía que comenzar un proceso diferente al de alguien que quisiera mucho menos.

En ese momento, los 2 gu-gurús que estaban en el panel brincaron de indignación. ¿La razón? El sueño de ser millonario antes de los 40 no era para ellos un sueño válido…

Es divertido cuando piensas que llegaron a decirle a la gente que no dejaran que nadie les dijera que sus sueños eran tontos, que se atrevieran a soñar… hasta que escucharon un sueño que no les gustó. En ese momento toda su postura cambió.

El motivador nazi inició su transformación antes que terminara de exponer mi punto. Me interrumpió y dijo muy firmemente que estaba en desacuerdo conmigo.

Le respondí que me alegraba que así fuera y no hubo forma de hacerlo callar en los próximos 5 minutos mientras corregía mis palabras para que la audiencia “no se confundiera” Dijo algo como:

“Ser millonario antes de los 40 es prácticamente imposible en este país. Ningún empleo paga tanto para que alguien jamás se hiciera millonario …y de todos modos, no es correcto ambicionar las riquezas materiales…”

Lamentablemente para el motivador nazi (que también es un gu-gurú que trabaja motivando equipos de futbol y como cosa rara es pastor de una iglesia), tu no-seguro-servidor a estas alturas del partido es muy difícil de intimidar y es muy preciso en su lenguaje.

Te habría encantado verle la cara cuando le dije en público que estaba hablando incoherencias.

Para comenzar, había corregido cosas que yo no había dicho: que lo del empleo fue su idea, no mía. Segundo, que era él quien no conocía millonarios antes de los 40, pero yo sí; y Tercero, que si a él le parecía incorrecto buscar la riqueza, eso era más que su opinión personal.

El productor del programa estaba extasiado.

Un experto y un gu-gurú en franco desacuerdo enfrentados en T.V. La fórmula mágica para subir los ratings… al final bromeabamos con los otros 2 expertos que en futuro siempre me invitarían con el motivador nazi.

Luego de la foto final, el motivador nazi me miró con desprecio, me dió la mano por cortesía y se fue.

Lo más probable es que tu conoces (o tienes) tu propio motivador nazi

Cuando eres un newbie en los negocios (i.e. cuando ganas menos de cien mil dólares al año), necesitas todo el poder de grayskull inyectado con esteroides para romper la inercia.

(Por cierto, cien mil dólares es lo que yo considero newbie… Michael Masterson considera que mientras no ganes un millón de dólares al año sigues siendo un newbie.)

Captas la idea.

Pero no solamente necesitas todos los poderes del universo a tu favor… además necesitas deshacerte de todas las sanguijuelas que te chupan tiempo, dinero y energía.

Y el motivador nazi es sin duda, una de las más despreciables.

El motivador nazi es un lobo con piel de oveja. Lo que te dice tiene sentido, suena correcto y por eso dejas que vaya ganando influencia en tus decisiones.

Pero el motivador nazi tiene su propia agenda. Estará contigo mientras tu agenda no interfiera con la suya.

Asegúrate de seleccionar bien a quienes permites influir en tus pensamientos y tus acciones.

Feliz fin de semana,

Erick Monzon