El saboteador silencioso

Jim Rohn dijo una vez que el mundo está lleno de misterios.

Uno de esos misterios es el fenómeno del saboteador silencioso (el SS para abreviar).

Una historia real:

Cada vez que estoy en las fases iniciales de un cambio drástico en mi vida (esos que me harán subir 2 ó 3 niveles de una sola vez) cosas raras empiezan a suceder.

Es como si “algo” (el SS) tuviera el propósito expreso de detener y ridiculizar al Maligno Genio Licántropo (MGL).

Te doy un ejemplo concreto:

Al final del año pasado, decidí lo que quería lograr en el 2017; hice mis propósitos, metas y todas esas cosas.

Amanecí sobrio y listo para arrancar con fuerza temprano el día 1 de Enero.

Entra el SS en la escena.

En los 4 días que lleva este año he estado en el hospital 2 veces (no como paciente, aclaro), he llevado el carro al taller 2 veces, el banco ha capturado una parte de mis fondos en transacciones flotantes que no tienen razón de ser, una persona con quien desarrollo un proyecto de negocios  normalmente apacible se volvió insoportable… por mencionar algunas de las cosas tediosas que han ocurrido y que me han succionado mi enfoque y mi tiempo.

Como te digo, este no es un caso aislado; el SS me acosa cada vez que deseo subir el nivel.

El hdp del SS ha tenido éxito en demasiadas ocasiones en el pasado.

Pero en esta ocasión, las cosas son un poco distintas.

Como toda buena máquina de matar, el MGL ha aprendido a reconocer –y anticipar- los movimientos del SS. Es bizarro, pero el man se ha convertido en una motivación.

Por favor, no me malinterpretes.

El SS no me agrada en lo más mínimo y desearía que fuera a joder a otro lado y me dejara tranquilo para siempre.

Pero ya que el man insiste en meterse conmigo, disfruto al imaginar su frustración al ver que sigo adelante -a pesar de sus tácticas ruinosas.

Es como una variación retorcida del ajedrez.

¿Qué es lo que he hecho?

Elemental, mi querido Watson… poner el efecto compuesto a mi favor.

Pequeñas disciplinas repetidas una y otra vez que van creando una fuerza y un momentum imperceptible al principio que se vuelven imparables luego de cierto tiempo.

El Efecto Compuesto es un libro que no me canso de recomendar aunque sean  pocos los oídos dispuestos a escuchar.

Así como a largo plazo la disciplina derrota al talento el 100% de las veces, el efecto compuesto aniquila al SS el 99% de las veces.

¿El 1% restante?

El man viene acompañado con la calaca y termina el juego.

Mientras tanto, estoy disfrutando cada una de mis victorias.

El que tenga oídos para escuchar, que oiga.

Con seguridad encuentras el EC en Amazon (Es el de Darren Hardy.)

Erick Monzon