Hundido en la Pobreza Gracias a mi Coach

Hace tiempo un coach me propuso la siguiente belleza de trato:

Si yo me encargaba de crear la carta de ventas, la secuencia de emails, la VSL, los anuncios de Facebook, la página de aterrizaje y el blog de un programa novedoso de coaching que revolucionaría el mundo…

Yo ganaría $10 por cada persona que entrara en dicho programa, que era tan novedoso que nadie lo había probado.

Por supuesto, el coach que me lo ofreció pensó que solo un idiota podría rechazar una oferta tan generosa como esa y en su mente yo debía darle gracias a Dios por haber sido seleccionado para tan generosa tarea pues sin duda cientos de miles de personas correrían a tomar su programa.

Lo más increíble es que el individuo GENUINAMENTE creía que era una oferta irresistible.

Por el contrario, mi mente procesaba que debía encargarme de una montaña de trabajo sin garantía de alguna vez ganar un solo peso por él para crear demanda (Ufff) para un programa largo y de consumo lento (los clientes debían reunirse con él presencialmente una vez por semana durante 12 meses) que no ha sido probado en el mercado por alguien sin posicionamiento.

¿Lo mejor de todo?

El objetivo del programa era que quienes lo tomaran ganarían total claridad sobre cómo ser personas de valor para transformar la sociedad.

Una belleza, sin lugar a dudas.

No creas era el coach era un muchacho de 22 años jugando a ser amo del universo; por el contrario, es un tipo muy bien preparado con varios postgrados en España, Alemania y no sé qué otros países de Europa.

Lamentablemente, este coach sabe demasiado para su propio bien.

El objetivo de su programa es muy noble y quizá si alguien alguna vez lo toma podría hacer que éste sea un mundo mejor.

Pero es un proyecto con pies de plomo.

Difícil de vender.

Complicado de completar.

Totalmente desconectado de la dirección del mercado.

Muchos emprendedores no despegan porque sus proyectos son similares a los de este coach. Se enfocan en lo que la gente necesita en vez de enfocarse en la que la gente quiere.

Los coaches (y emprendedores en general) exitosos operan de una forma totalmente diferente.

ANTES de crear un programa o lanzar un producto validan su idea en el mercado.

Aprenden a medir a su audiencia;

Observan las señales;

Y sólo cuando tienen pruebas que demuestran que la probabilidad de éxito y el potencial de ganancia exceden por mucho el peor escenario, ponen manos a la obra.

Además, generan expectativa mucho antes de lanzarlo. Los mejores incluso logran que les paguen para crear sus productos.

En una palabra, son estratégicos.

Espero veas al conveniencia de desarrollar este enfoque en vez del tradicional de crear primero el producto y luego ver a quien se le vendo.

Lo que me lleva a lo siguiente:

Validar ideas puede tomar mucho tiempo cuando no sabes qué buscar ni adonde hacerlo.

Encontrar el gancho correcto que hace que la gente compre es un arte en sí mismo.

Y decidir el tipo de producto correcto y el precio adecuado puede ser abrumador para muchos.

Entra en escena mi servicio de consultoría.

Tan solo 30 minutos pueden darte una claridad enorme sobre qué, cómo y dónde buscar los indicadores que te ayudarán a validar tus ideas en base a los movimientos reales del mercado.

O afinar tu mensaje de modo que sea mucho más atractivo y con punch.

Pero es necesario que te aclare lo siguiente:

Mi servicio de consultoría no es para todos; no es barato y $150 es demasiado dinero para el observador casual o el coleccionista de regalitos.

Por el contrario, es únicamente para jugadores serios que saben que hay que pagar para jugar.

Tampoco es para quienes necesitan garantías de éxito, pues eso no existe en la vida real.

Y debo admitir algo:

No estoy seguro que pueda ayudarte (Hey, nadie las sabe todas).

Por eso hay un proceso de análisis de tu caso en el que envías las respuestas de unas cuantas preguntas.

Si luego de revisar tus respuestas considero que puedo ayudarte, entonces te contactaré, te enviaré el enlace de pago y agendaremos una fecha.

¿Muy complicado?

Complicado es ir por el mundo tratando de ganar dinero dando palos de ciego.

Si estás interesado, envíame un email para que iniciemos el proceso.

Erick Monzon