La tragedia de ser inteligente

Erase una vez un joven e inteligente lobito que cuando cuando abría la billetera sólo encontraba una polilla hambrienta.

Así que el lobito decidió comenzar a escribir emails para ayudarse a ganar dinero.

Era común que luego de escribir durante una hora leyera lo que recién había escribo y le dieran ganas de darse un balazo.

Aunque tratara de ser amable consigo mismo, sus emails le parecían un insulto a la inteligencia de sus lectores.

El joven lobito estaba cada día más flaco, porque las chirilicas eran cada vez más escasas.

Al joven lobito le gustaba leer novelas… García Márquez, Dumas, Saramago eran su predilección y su estándar. Obviamente, esa era la forma correcta de escribir.

De pronto, un  día descubrió algo que cambiaría su vida para siempre.

La forma correcta de escribir no vendía nimy.

Al pobre lobito casi le dio un infarto cuando averiguó que la novelista más leída era Corin Tellado, quien publicaba mensualmente en la nada intelectual revista Vanidades.

Si para ganar dinero había que rebajar sus estándares, entonces pasaría hambre toda su vida.

Y así fue.

El lobito renunció a su propósito y se perdió en la masa de intelectuales que saben mucho y no tienen nada que mostrar por todo eso que saben.

El lobito era demasiado inteligente para su propio bien: sabía tanto que no sabía desenvolverse en el mundo real.

No comprendió que la verdadera sabiduría consiste en resolver los problemas de otros y hacer fácil lo difícil.

Por el contrario, veía de menos a quienes no estaban a su altura.

Este es el camino seguro a la ruina.

Déjame hacerte una pregunta:

¿Te gustaría una guía práctica de cómo escribir emails que te posicionen como un experto y que te permita a escribir emails tan fáciles de leer como éste y que mes a mes te ayude a desarrollar un marcado six-pack en tu forma de escribir?

Si es así, házmelo saber.

Si suficiente gente me contacta mostrandome su interés, haré el tiempo para escribir todo lo que esta maligna cabecita ha aprendido escribiendo miles de emails y evaluando sus resultados a lo largo de los años.

Dos advertencias en caso que tu respuesta sea sí:

Primero, tomará al menos un par de meses tener listo el primer ejemplar.

Segundo, no será barato. No puede serlo siendo algo tan especializado y prácticamente inexistente en español.

Esos dos puntos separaran a los niños de los hombres.

¿Aun interesado?

Responde a este email a la brevedad posible

Erick Monzon