La ventaja de estar pelado

Recientemente vi un meme divertido con la imagen de una niña desesperada y el texto:

“Tú, en clase de matemática cuando no entiendes y no puedes preguntar porque ni siquiera sabes lo que no entiendes”

No es tan divertido cuando eres tú quien se siente así y se trata de las finanzas de tu negocio o de tus finanzas personales.

Yo conozco el sentimiento quizás demasiado bien.

En los días en que la myerda caía del cielo y todo se caía a pedazos en mi vida (cuando quebré por primera vez), se me ocurrían buenas idea para hacer campañas de marketing pero no tenía dinero para echarlas a andar.

Como es lógico, comencé a tocar diferentes puertas y descubrí que cada puerta estaba cerrada con siete cerrojos con doble llave y tranca… y las ventanas tenían alambre razor con triple púa.

Era como si tuviera la peste encima.

Cuando buscaba nuevos prospecto me quedaba sin gasolina o se me arruinaba el carro.

Después de un tiempo tuve que entregar el carro como abono a una deuda.

Yo no podía entender por qué todo me salía mal… de verdad te digo que pasé muchas largas noches cargadas de tristeza y angustia pensando que había algo mal en mí.

Y estaba en lo cierto.

Pensaba de una manera completamente táctica, nada estratégica.

Por eso muchas de mis ideas eran absurdas y tomaba decisiones tontas basadas en esas ideas.

Como quien ha estado enfermo reconoce los síntomas, a simple vista reconozco a emprendedores sacando agua del barco metiendo por montones dinero que no tienen en proyectos sin futuro.

Duele.

Muchos de ellos estarían mejor sin dinero para seguir porque lo único que hacen es cavar un agujero cada vez más profundo.

Eso los obligaría a pensar mejor y ser más estratégicos.

Piensa un momento en lo siguiente:

La semana pasada te recomendé 3 libros de marketing.

Si hubieras comprado uno por $10 (hasta un limosnero en la calle puede conseguir $10), lo hubieres leído y hubieras puesto en práctica lo que ahí aprendiste, no dudo que para este día ya hubieras convertido esos $10 en al menos $50.

Aplicando los mismos principios puedes convertir esos $50 en $100 y si no te detienes, pronto ya no necesitas de nadie para financiar tus proyectos.

Evidentemente, necesitas una forma diferente de pensar.

Una forma que te de opciones.

– De pensar diferente.

– Para decidir mejor.

Esas son las opciones que quiero darte.

Solo debes poner de tu parte y poner manos a la obra con lo que voy a compartirte.

¿Tenemos un trato?

Bien

Sé cada día más anormal.

Erick Monzon