No Sex and The City

Una de estas noches, pasando canales, tropecé con la vaca sagrada de muchas chicas:

La película “Sex-and The City”.

He visto esa película varias veces a pesar que es terrible.

Su trama, sus temas secundarios y sus diálogos son un  manual detallado de cómo fracasar en las relaciones y vivir a media capacidad consumido por la duda, el miedo y el arrepentimiento.

Los personajes masculinos son necesitados y débiles (con la honrosa excepción de Dante)

Sé que muchas de mis suscriptoras estarán en franco desacuerdo conmigo y no hay problema: tienen todo el derecho de estar equivocadas.

Pero las cosas son como son.

Caso cerrado.

¿Por qué insisto en ver una película que no me gusta?

Primero, porque no puedo ignorar que recaudó $425 millones de dólares y que sus fans son increiblemente fieles. 

(Esas cosas no suceden por casualidad.)

Como nunca he creado un producto que haya recaudado siquiera un centavo partido en cuatro por cada dólar de ellos parece que soy yo quien tiene que aprender de ellos y no al revés.

Esa gente sabe lo que hace y sabe muy bien cómo hacer salivar, llorar y gemir a su público. 

Respeto eso. 

Pero hay una razón adicional que considero más valiosa e importante.

Tiene que ver conmigo, con forjar mi carácter y mi autodisciplina.

Al ver la película una y otra vez me obligo a exponerme a otras formas de ver la vida y a aprender de ellas.

(Aunque estén equivocadas)

Eso me da flexibilidad, empatía y me hace crecer como persona.

Veo que la mayoría le huye a rodearse de personas diferentes a ellos.

Sobre todo, si son más exitosas/inteligentes o pueden ver/hacer cosas que ellos no.

Curiosamente, los progresos de la mayoría -especialmente financieros- son lentos y raquíticos.

Déjame contarte algo curioso:

Una de las razones por las que algunos no toman mi consultoría express es porque se sienten intimidados.

Creen que destruiré sus sueños, los dejaré en ridículo y destruiré su autoestima.

Sé que es bizarro e irracional, y también sé que es normal.

Naturaleza humana, le llaman.

A pesar de eso, sabes que es tonto renunciar a un mejor porvenir sólo porque te has dejado ganar la moral (como los hombres de Sex-and the City)

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Que descubras que no vas para ningún lado y que has tirado tu tiempo y tu dinero persiguiendo quimeras.

Si así fuera, no pasa nada.

Luego de morder la bala por 30 minutos te sentirás liberado y con nuevos horizontes por descubrir.

Nuevos amigos por hacer.

Nuevos retos por conquistar.

¿Acaso eso no vale muchísimo más que $150?

Si tu respuesta es “por supuesto!”, envíame un email con el asunto “Iniciemos el proceso de consultoría” y te envío las instrucciones.

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Erick Monzon