Por que no me preocupa quien sea el proximo presidente

El Salvador es un país en el que cualquier cosa puede pasar.

Es como un adolescente con hormonas alteradas que se inyecta éxtasis en las bolas.

Acá, largo plazo significa exactamente 5 años. Comienza y termina con cada elección presidencial.

Y mañana, tenemos elecciones.

En nuestro país somo incapaces de simplemente cambiar de presidente. Nuestro pueblo es adicto a un drama épico entre la libertad y la opresión.

Y los dos partidos más grandes tienen como candidatos uno, a alguien que se esconde de las entrevistas porque no sabe qué decir y el otro a alguien que llora en tv mientras dice que es el único que puede resolver nuestros problemas.

Y por supuesto, cada uno tienen su propio ejército de troles gritándole enardecidos “culé…” a los simpatizantes del otro partido.

Losers.

Hay otros 3 candidatos: uno que ya fue presidente y va por el refill, otro que solo su mamá lo conoce y finalmente, alguien super cuerdo a quien uno de los “grandes” le ha copiado -mal- todas y cada una de sus propuestas. Este último quizá no gane por la simple razón que no quiso prostituirse ante el capital y por ello fue marginado de casi todos los medios de comunicación masivos.

Nada que no hayas escuchado antes.

Hay una gran expectativa sobre el ganador.

Si gana el candidato “incorrecto” todo se va a ir al carajo. Si gana el “correcto”, entonces las nuevas generaciones heredarán el paraíso.

Una premisa absurda que ha puesto nerviosos a muchos.

¿Yo? Iré temprano a votar y regresaré a casa a seguir con unas cartas de ventas y una secuencia de emails que tengo que terminar.

Me detendré para una comida de campeones (pizza y cerveza) viendo el super bowl, pues le aposté a los Broncos y quiero ganar.

Después de jugar un rato con Dante, voy a continuar con mi trabajo.

A las 10 de la noche alguien me llamará para decirme quién ganó.

El lunes seguirá tal como lo está agendado desde ya.

Sin sobresaltos, dramas ni estupideces.

Esto porque un dia decidí unirme a un reducido grupo de personas que no acepta vivir en la incertidumbre permanente de esos absurdos.

Hemos arreglado nuestras vidas de forma en que no tenemos que depender de la inteligencia de nuestros compatriotas para elegir un buen presidente y nuestros ingresos no vienen de un solo país.

Gracias al email, hay personas que compran nuestros productos -o los productos que promocionamos- en diferentes países y continentes.

Si dependiera totalmente de la economía de El Salvador estaría preocupado. Pero… decidí optar por una vida menos convulsionada..

Esto es algo que cualquiera podría hacer.

Pero por supuesto es algo que pocos harán…

“es mucho trabajo y no tengo tiempo para aprender” grita la pose.

Nosotros sonreímos y prosperamos….

Serás bienvenido cuando desees unirte a nosotros.

Erick Monzon