Que hacer si tu celular es mas inteligente que tu

Recientemente me tomé un café con un alto productor de una compañía de redes de mercadeo (un verdadero campeón, con resultados genuinos que he comprobado múltiples veces) y hablamos sobre cómo la tecnología ha modificado la dinámica de ese negocio.

Este campeón opina que alguien que no utiliza un Smart Phone ni siquiera debería entrar en redes de mercadeo.

Entiendo su punto muy bien y reconozco la validez de muchas de sus implicaciones.

Sin embargo, estoy en franco desacuerdo.

Yo creo que un teléfono no te hará exitoso si la semilla del éxito no está sembrada en ti.

Si tienes rutinas de vida perdedoras, da igual el modelo de tu celular, de tu computadora, o de la pieza tecnológica que prefieras.

Quien solo brinca de táctica en táctica (o de gu-gurú en gu-gurú) sin entender el fundamento que hace que tal o cual táctica funcione en primer lugar, siempre irá cuesta arriba tras el éxito.

Ningún teléfono resuelve la falta de carácter, disciplina y buen criterio de una persona sin importar si hablamos de redes de mercadeo, ventas en retail, servicios de coaching y consultoría o de cualquier otra actividad comercial presente y futura.

Por el contrario, si tienes tu cabeza y tus hábitos bien, es relativamente fácil agregar herramientas nuevas a tu arsenal.

No creas que no conozco la otra cara de la moneda.

Me refiero a quienes se resisten a tomar ventaja de todas las posibilidades que abre la tecnología.

Que están anclados en la antigua forma de hacer las cosas.

Y que luchan con pasión contra los cambios que inevitablemente se dan con el tiempo.

Te contaré algo que probablemente no sepas de mí.

Contrario a lo que muchos creen, yo no soy un tipo tecnológico.

A pesar que he tenido presencia online desde 1997 y que he hecho negocios por internet desde finales de 2008, no tuve mi primer Smart Phone sino hasta mediados del 2015, cuando ya tenía 39 años de edad.

Comencé a usar WhatsApp casi contra mi voluntad y no lo usé regularmente sino hasta inicios de 2016.

Mi perfil de Facebook ha pasado varias temporadas de muchos meses sin una sola actualización pues me deprimía (¿o enfermaba?) ver a mis conocidos desperdiciando miserablemente su tiempo exponiendo públicamente y con orgullo el poco aprecio por su tiempo y su sanidad mental.

Por supuesto que me doy cuenta que mis paradigmas sobre la tecnología me han costado caro.

Fallar en reconocer el potencial de esas y muchas otras herramientas me ha costado más tiempo y dinero del que me atrevo a calcular.

He sido un tonto por negarme a aprovechar el poder de las tendencias (aún cuando estoy convencido que la mayoría de individuos estaría mejor leyendo libros físicos que viendo su teléfono).

Pero estoy enmendando mis malos pasos.

Cuando el mercado habla, es mejor escuchar.

Si escuchas mal o no escuchas luego te das con los dientes contra la pared.

No creas que es necesario que utilices todas las herramientas a tu disposición, basta con que veas cuál te brinda mayor apalancamiento y comiences con esa.

En mi nada objetiva opinión, un servicio profesional de email marketing debería de estar en tus primeras prioridades.

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Que te diviertas,

Erick Monzon