Tengo un vergonzoso secreto que contarte

Déjame contarte un secreto:

Pero necesito que quede entre tú y yo… ¿tenemos un trato?

Bien. Aquí te va:

La mayoría de individuos en la industria está llena de myerda.

(Apuesto a que no te lo imaginabas.)

¿A qué exactamente me refiero?

Esta es la época de lo complicado.

Los niños necesitan psicólogos para manejar sus emociones.

Si no escribes “alumnos y alumnas” o “profesores y profesoras” eres un sexista misógino.

En los negocios, todos compiten por sonar como que han descifrado el código de entrada a los archivos del FBI. La mayoría usa nombres rimbombantes como neuro-ventas para darle misticismo a lo que los maestros en persuasión y el arte de vender han venido predicando durante cientos o miles de años.

En este momento, lo que está “in” son los “funnels” (embudos de ventas), el “hustle”, el trabajar sin parar 24/7/365

Muchos que deberían saberlo mejor, se dejan arrastrar por estas corrientes.

¿Mi opinión?

Mientras más sencillo, mejor.

Mientras menos pasos, mejor.

Mientras menos variables, mejor.

Mientras más rápido, mejor.

Agarremos la fruta más baja del árbol.

Apalanquemos lo que ya funciona en vez de tratar de empezar siempre de cero.

Hay a quienes les fascina la idea de trabajar 14-18 horas diarias para llevar un estilo de vida superior (y mostrarle al mundo lo grandiosos que son.)

¿Yo y quiénes “captan” mis enseñanzas?

Preferimos dejarles a otros las rutinas enfermizas de vida y regeneramos nuestros cuerpos y mentes con suficiente horas de sueño y explorando nuevas formas de vivir.

Hay un gran poder en vivir la vida bajo tus propios términos.

Lo curioso es que quienes siguen esta forma de hacer las cosas no solo se divierten más, sino que a menudo ganan más dinero que quienes viven encadenado al negocio.

Ahí tienes para meditar el fin de semana.

O no.

Como sea, si quieres conocer cómo mi Culto a la Persuasión puede ayudarte a ser más autónomo, ve a:

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Erick Monzon.